Lucian y toda la manada se encontraron de repente rodeados por un campo de energía dorada. La sensación era abrumadora, como si una fuerza antigua y poderosa estuviera envolviéndolos. El aire vibraba con una intensidad que nunca antes habían experimentado, y sus cuerpos comenzaron a elevarse lentamente del suelo, flotando en un estado de ingravidez.
El dragón dorado, con su majestuosa presencia, se erguía frente a ellos, sus ojos resplandecientes reflejando una sabiduría ancestral. Con un rugid