Elena se acercó con cautela al inmenso cráneo del dragón que yacía en la habitación. A pesar del paso del tiempo, la magnitud de la criatura aún impresionaba. Mientras se acercaba, sus ojos se encontraron con las cuencas vacías del dragón, y algo comenzó a suceder. Un brillo tenue comenzó a surgir desde el interior del cráneo, iluminando suavemente la oscuridad que los rodeaba.
Elena, hipnotizada por la luz, no pudo apartar la mirada. Sus ojos comenzaron a reflejar el mismo resplandor, y su pel