—Esto no es de mi gusto —se quejó él.
—Vamos, cariño, confía en mí. Esto te queda bien. Cambia tu imagen. Te ves muy guapo —sonrió ella.
Ethan puso los ojos en blanco y le rodeó la cintura con la mano. Selló sus labios con los de ella.
—Preferiría quedarme en casa contigo antes que ir a una fiesta.
—¡Lord Ethan, nos están esperando! —lo empujó de inmediato.
—¿Podemos darnos un poco de cariño antes de salir?
—¡Ni hablar! No aguanto más tu energía en la cama. Me temo que no podremos asistir a tu