Laurence miró la enorme cantidad de comentarios que la gente estaba escribiendo en su contra y no pudo evitar fruncir el ceño. El público ya había hablado y lo había declarado culpable. Su hija, Khloe, estaba a su lado y trató de consolarlo.
—Papá —dijo—, no estés triste. Estaré contigo, pase lo que pase.
Fingía preocuparse por él.
—Khloe —respondió Laurence—, siempre serás mi pequeña querida. A diferencia de Kylie, esa hija rebelde…
De pronto, Laurence no pudo seguir hablando. Su corazón comen