*—Ryan:
Un mes después…
Su cuerpo se sentía pesado, y levantarse estaba resultando cada vez más difícil. Ryan extendió los brazos al aire, desperezándose con un mohín. Otro día sin ánimos de trabajar; solo quería pasar la jornada en la cama, pero eso no le hacía ganar dinero.
Con desgano, se bajó de la cama.
En el cuarto de baño, observó su semblante en el espejo del lavabo. Sus ojos, cansados; su rostro, pálido y delgado, como si no hubiera comido en días. Quizás su cuerpo estaba rechazando las