*—Aimee:
—Lo que tú necesitas es una alocada noche con tu marido, Aimee —murmuró Abby para luego tomar un largo sorbo de una humeante taza de café.
Aimee se quedó pensativa.
¿Una alocada noche de pasión?
Una carcajada salió de ella.
Oh, sí, la necesitaba, eso y mucho más, necesitaba que Ryan la tomara fuertemente y que la dejara temblorosa, quizás algo adolorida, tanto que con cada paso que diera, recordara lo que el mismo le había hecho.
Se cubrió la cara con las manos, avergonzada por sus pen