*—Aimee:
—¿De qué diablos hablas, Aimee? —preguntó Abby, sacudiéndose la sorpresa que le causó el comentario sobre un posible embarazo.
Aimee se tomó las manos, comenzando a sudar mientras intentaba decidir por dónde empezar. No debería ser tan difícil, solo tenía que contar cómo, por hablar de más, Ryan terminó buscándola hasta debajo de las piedras, encontrándola en aquel bar justo cuando estaba a punto de ligar con un joven.
—Debo confesar algo —dijo Aimee, mordiéndose los labios.
—¡Oh, claro