Brian.-
El mundo se detuvo, o al menos, eso pareció.
Las palabras de Ángelo rebotaban en las paredes de mi cerebro, una y otra vez, sin sentido.
Bajé la mirada a mis manos temblaban sin cesar. “Julia, está muerta” cada sílaba era un martillo golpeando un cristal que ya está roto. Mi mente se negaba a creerlo, una cruel y horrible mentira.
Los tacones resonaron en el pasillo, Hazel se acercaba mi respiración se detuvo, sentí su presencia en el umbral de la entrada.
— Brian, lo lamento
Mis o