Cora.-
El médico me había dejado sola, lo cual agradecí, mi mente estaba perdida, todos mis pensamientos estaban paralizados, como si el tiempo se hubiese detenido para para mí.
Tome el valor para aparta la sábana blanca que me cubría las piernas, estaban allí expuestas, mis manos temblorosas se acercaron a mis muslos, solo fue un roce… pero no sentí nada.
— ¿Puedo pasar?
No me di cuenta que la puerta de mi habitación se abrió, o si alguien la tocó. Era Peter.
— El médico me dijo que estabas