—En vista de que estás mejor que nunca y que no corres peligro de nada, te mantendré en calidad de secuestrada, puesto que como ya no estás embarazada, no es necesario tener tacto contigo—dijo, entusiasmado y chasqueó los dedos—llévenla al sótano, pero donde no estaba, sino al subsuelo total.
—¿Te has vuelto loco? —intervino William.
—Y encierren aquí a este idiota. Si intenta salir, ya saben qué hacer—ordenó Noah.
Fui arrastrada por dos hombres sin oponerme. Escuché los gritos de William detrá