—Si quieres tener mi cuerpo, lo tendrás—logré decir sin manifestar miedo ni asco en mi voz ni expresión, aunque por dentro quería morirme—pero a cambio, quiero información.
Asintiendo, dio un paso hacia mí, pero yo retrocedí.
—No hay trato si no hablas antes—sentencié.
—Eres lista.
—Gracias.
Se sentó en un escalón y yo tomé asiento en el sofá. Ambos frente a frente.
—Jane Howe fue una víctima más de la prestigiosa familia Flynn—comenzó a decir—después de que el abuelo de Barnaby me ayudara a sa