—Si no hay preservativo entonces no lo haré—sentencié antes de que metiera sus manos en mi pantalón.
—Siempre cargo conmigo, no te preocupes…
Aunque esa respuesta no fue de mi agrado, asentí mecánicamente.
En algún momento nos deshicimos de la ropa que estorbaba y cuando me di cuenta, me hallaba abrazando la ancha y bien ejercitada espalda de Dominic mientras nos convertíamos en uno solo.
—¿Te duele? —susurró en mi oreja antes de darme un beso suave en el cuello.
—Un poco—respondí, cerrando los