La oficina del CEO aún olía igual.
Cuero y café. Papel que había sido manipulado demasiadas veces como para fingir que era nuevo.
Mia lo notó en el momento en que entró, como si su cuerpo recordara cosas que su mente aún no había catalogado. Las paredes eran de vidrio en dos lados, con vista a la ciudad que acababa de redescubrir. La luz de la mañana entraba en ángulo, atrapando el polvo en el aire, convirtiéndolo en algo casi hermoso.
Chris cerró la puerta detrás de ellos.
El clic resonó más f