Allen no recordaba el trayecto de regreso a casa.
Recordaba las puertas del ascensor cerrándose. Las luces del vestíbulo disolviéndose en reflejos. Un semáforo en rojo que quizá se había saltado. El volante entre sus manos. El sonido de su propia respiración era ensordecedor dendelsilencio del coche.
Cuando abrió la puerta principal, la casa le pareció extraña.
Evelyn caminaba de un lado a otro por la sala de estar, sus tacones golpeando con fuerza el suelo de madera. Sujetaba el teléfono con u