—¡Deja de gritar! —ordena él, con la voz irritada.
Intenta meterme en el coche. Yo lucho. De repente, un coche viene a alta velocidad y frena encima de nosotros. La puerta se abre, y Matías baja. Ya llega dando un puñetazo en el rostro de Fábio, haciéndolo caer al suelo.
—¡No te acerques a ella! —grita Matías, con la voz cargada de furia.
—¿Qué es esto? Solo estoy hablando con mi amiga —intenta justificarse Fábio, levantándose con dificultad.
—¡Yo no soy tu amiga, y no tengo nada que hablar con