Cojo mi celular, la pantalla iluminando mi rostro con una luz fría e implacable. Una notificación de Patricia salta a mis ojos. Abro el WhatsApp, la curiosidad y la desconfianza mezclándose en un cóctel explosivo.
Abro la foto que me envió. Es Alice, semidesnuda, preparándose para dormir. La luz suave de la lámpara ilumina su cuerpo, revelando las marcas que dejé. Una sonrisa sádica se forma en mis labios al reconocer mis huellas.
Patricia: Ahí está... tu queridita. Llegó así, toda sonriendo co