—¡Jajajá! Buen intento, muñeca. Pero ya sé que estás separada. ¿Y tu ex? Ese don nadie no está ni ahí contigo. Ya te cambió por otra —se burla, con un tono de zozobra cruel. —Tranquila, guapa. Déjame mostrarte lo que es el placer de verdad.
Mientras Guilherme profiere sus palabras venenosas, mi mente psicópata se deleita con cada detalle de la escena. La puesta en escena grotesca, la trampa cuidadosamente urdida por Patricia, todo converge en el clímax que tanto anhelo.
Cada palabra, cada ges