El aire parece enrarecerse, y siento dificultad para respirar. La cercanía de Davi me sofoca, me aprisiona en un torbellino de emociones conflictivas. Necesito alejarme, necesito escapar de esa mirada penetrante que me desnuda el alma. Pero mis piernas se niegan a obedecer, como si estuvieran enraizadas en el suelo, y el mareo causado por la bebida dificulta aún más cualquier intento de huida.
Él se acerca aún más, exhalando un olor embriagador a perfume y testosterona. Su actitud dominante m