Alice
El sol del domingo decidió entrar por mi habitación como si fuera el dueño de la casa, arrojando una luz dorada insoportablemente hermosa justo en mi cara. Me estiré, sintiendo cada músculo del cuerpo suplicar por cinco minutitos más de pereza. Si hay algo que he aprendido viviendo en esta montaña rusa emocional que es mi vida con Davi, es que la paz es un artículo de lujo. Él pasó los últimos días encerrado en el batallón, encadenando guardia tras guardia en alguna operación secreta de a