—No hace falta. Hoy me voy con un amigo —respondo con aire de misterio.
—Amigo, ya, ya... —se burla él. —Adiós, loca.
—¡Adiós, guapo! ¡Y adiós, Mayara! ¡Encantada de conocerte!
—Adiós, Fernanda. El placer es mío —responde ella, mucho más relajada.
Se van y yo entro en el hotel, dirigiéndome directamente al vestuario de los empleados. Me cambio a la ropa de servicio y encuentro al equipo de limpieza organizando los carritos.
—¡Buenos días a quien ha despertado radiante! —anuncio, abriendo los br