—¡Vaya! —exclamamos al unísono, impresionadas con la transformación de Patrícia.
—¿Y, chicas? ¿Listas para arrasar? —pregunta, con un brillo en los ojos que irradia alegría y entusiasmo.
—¡Vaya, Patrícia, estás simplemente deslumbrante! ¡Hoy vas a robar suspiros y coleccionar miradas! —digo, con una sonrisa sincera y un toque de admiración.
—¡Ay, Isa...! Si al menos la persona que me gustaría que me mirara estuviera aquí... Pero, lamentablemente, su corazón pertenece a otra —Patrícia suspir