Ninguna sorpresa. Positivo. El crío es incuestionablemente mi hijo. Mi sangre.
— ¿Qué ha salido, Davi? —pregunta Alice, con la voz ansiosa.
— Ha dado positivo —suelto en un suspiro pesado. — Es mi hijo.
— ¿Y qué vas a hacer ahora? —pregunta ella con una dulzura cautelosa.
— Lo correcto —respondo, con los dientes apretados. — Voy a la defensoría, le doy mi apellido y solicito la custodia definitiva. Y después... voy a cazar a su madre y a su abuela. Van a pagar por cada quemadura y cada marca en