— ¡Eso mismo has oído, guapetón! —provoca Fernanda, burlona. — ¡Felicidades, tienes un hijo fuera del matrimonio!
— ¡Cállate la puta boca, Fernanda! —berrea Davi, con la cara poniéndose roja de rabia.
— ¡No me callo! ¡Tú no mandas en mí! —devuelve ella en el mismo tono.
— Davi, vamos a hacer la prueba de ADN para comprobarlo todo científicamente —interfiere Rodrigo antes de que se maten. — Pero la realidad es que este niño ha llegado hasta nosotros con marcas visibles de malos tratos graves, de