— ¡Gran mierda! ¡Gran mier-da! —dice Fernanda con el mayor desdén del mundo, haciendo un gesto de desprecio con la mano. — Oye, esta ha sido la primera y la última vez que haces una payasada así con mi amiga, ¿me oyes bien? La próxima vez que se te ocurra desaparecer con ella, ¡juro por Dios que acabo con tu raza! ¿Estamos debidamente entendidos, Capitán?
— Escúchame bien, niña mimada... —empieza Davi a levantarse del sofá, con la cara deformada de rabia y el tono abiertamente amenazador.
— ¡Ah