Capítulo 96
En la planta baja del hospital, al otro lado de la calle, se encontraba estacionado un lujoso automóvil negro. La ventana del asiento del conductor estaba bajada. Una mano elegante sostenía un cigarrillo, descansando despreocupadamente en el marco de la ventana. En la oscuridad, la pequeña llama roja era muy llamativa. La mitad del cigarrillo se consumía con el viento, y él lo fumaba a su vez. El fuego rojo parpadeaba en el viento, encendiéndose y apagándose, al igual que sus emociones, provocad