Darío se sentía muy familiarizado con el estado de la ciudad a las tres de la madrugada. En el pasado, cuando comenzó su carrera en el Grupo SY, había pasado incontables noches trabajando hasta esa hora. En el coche, bajó la ventana y el fresco viento nocturno entró y acarició su rostro ligeramente enrojecido por el alcohol.
Su mente se aclaró un poco. ¿Acaso Sandra realmente quería terminar con él? Había intentado llamarla miles veces, pero su teléfono siempre estaba apagado... Si algo realment