—No lo creo. Además, ¿no dijiste que Hans ya tiene una prometida? ¿A ella no le importa que esté cuidando a Dafne en el hotel? —preguntó Inés.
—Hans no la toma en serio. Además, tú también sabes, si Hans realmente quiere hacer algo, nunca tendría que dar explicaciones a los demás.
Inés reflexionó por un momento y respondió:
—Bueno… Vale, estoy cansada, me voy a dormir.
—Que descanses bien. Cuando regrese mañana, llamaré a Hans y a los demás para que cenen contigo.
—¡De acuerdo!
Después de colgar