En la villa de Darío, se escuchaba una fuerte discusión en el estudio.
—¡Lo hizo todo por ti! Sé que te gusta Dafne y quería ayudarte a estar con ella, pero quién hubiera pensado que Hans bebió esa bebida…
¡Pa!
Darío abofeteó a Inés en la cara, furioso, y le dijo:
—¿Te has vuelto loca?
La cara de Inés ardía de dolor. Apretó los puños y de repente soltó una risa fría:
—Si realmente hubieras estado en la cama de Dafne aquella noche, ¿me seguirías golpeando y enojándote ahora? Darío, admítelo, ¡no