Dafne apretó fuertemente los labios y temblaba entre los brazos de Hans. Experimentaba nuevamente la sensación de una caída inminente, como si estuviera a punto de ahogarse. Era como estar en lo profundo del mar, extendiendo la mano en busca de ayuda, aunque fuera solo un hilo de esperanza. Sin embargo, cada vez que intentaba alcanzarla, una enorme ola la arrastraba violentamente, sumergiéndola y luego dejándola caer abruptamente entre las embravecidas olas. No podía controlar nada.
Dum, dum, du