—Jefe, puede sentarse aquí —dijo el empleado.
—No, gracias.
Hans se quedó parado en un rincón, observando a Dafne cantar en el estudio. Ella estaba tan concentrada en su actuación que no lo había visto llegar.
El director del equipo de producción siguió la mirada de Hans. Se le acercó y intentó buscar un tema de conversación diciendo:
—Esta chica, Dafne, canta muy bien y es muy guapa.
Hans frunció el ceño y preguntó con voz fría y seria:
—¿Estás interesado?
Esa pregunta, con tono frío, llenó el