La pequeña abrazó el cuello de Dafne y le dijo:
—Mamá, ¿qué te pasa? ¿Me extrañas ya?
—Sí, un poquito.
Pero tenía que aguantarlo. Solo que no pensara en el futuro, parecía que la cosa no le traería tanta tristeza…
Dafne la abrazó fuertemente. En ese momento, Hans dijo de repente:
—Si no quieres ir mi villa, Esperanza puede quedarse contigo unos días.
Ella soltó a Esperanza y rechazó:
—No es necesario, de todos modos, tendremos muchas oportunidades de vernos en el futuro. Llévala de vuelta, estos