—No me siento mal en absoluto. ¿Cómo? ¿Ya te estás preocupando? —dijo Aarón con palabras ambiguas, insinuando que Hans estaba preocupando a Dafne de nuevo.
Ya que Hans había regresado, Dafne no quería quedarse mucho tiempo para molestarlo. Quería terminar el tema diciendo:
—Señor Quiroga, te he dicho la verdad. Si quieres escucharla o no, es asunto tuyo. Pero, realmente has malinterpretado a Celia.
—Basta, lárgate. Los asuntos entre yo y Celia no tienen nada que ver contigo. Si ella realmente qu