POV de Adriana
Pensé que con el tiempo las cosas se calmarían. Que después de esa última conversación en la biblioteca, Diego y yo estaríamos bien. Pero lo nuestro no era fácil. Nunca lo había sido.
No era solo su tristeza crónica, ni el miedo que lo devoraba desde adentro. Era la forma en que se alejaba cuando más lo necesitaba, como si el dolor fuera algo que debía cargar solo.
Y yo... yo estaba cansada de golpear la misma puerta esperando que algún día él decidiera abrirla.
—¿Sigues esperándo