POV de Diego
El reloj marcaba la hora exacta en que la noche comenzaba a sumergirse en una quietud incómoda. La tensión que sentía era palpable, y mientras nos preparábamos para dar los primeros pasos en un juego mucho más grande de lo que imaginábamos, el eco de las palabras de Adriana seguía retumbando en mi mente: "Tenemos que contarle a los demás. Esto no puede quedar así."
Sabía que no podía posponer más las decisiones. Había estado evitando enfrentar la verdad, escondiéndome en la oscurida