POV de DIEGO
El reloj marcaba las 5:47 de la mañana. La madrugada aún cubría la ciudad con una neblina espesa, como si el mundo no quisiera despertar todavía. Pero yo ya estaba de pie, con una taza de café entre las manos y el corazón latiendo con un ritmo irregular.
Adriana dormía en el sillón, cubierta por una manta que le había puesto unas horas antes. Su respiración era tranquila, como si el universo le diera un respiro merecido. Me senté en el otro extremo, sin atreverme a despertarla, per