POV de DIEGO
La camioneta rechinó al detenerse frente a la vieja ferretería del pueblo.
Apagué el motor y me quedé un momento quieto, con las manos aún en el volante, mirando a través del parabrisas sucio.
No había dejado de pensar en Adriana desde que salí esta mañana.
Ella se había quedado en casa, aún algo cansada, pero insistió en que no me preocupara.
Sonreí para mí mismo, recordando su expresión de esa mañana, medio dormida, su cabello alborotado y esa camiseta vieja que le quedaba enorme