POV de Adriana
No sabía cuánto tiempo llevaba sentada en el borde de la cama, con la mirada fija en la mancha de humedad que había en el techo. Podía oír el tic-tac del reloj de la pared, pero no sentía el paso del tiempo. Solo había ese silencio espeso que me envolvía por dentro y por fuera.
Diego no había aparecido desde aquella conversación. Me dijo que iba a intentarlo, que se abriría conmigo. Pero los días pasaban y su silencio gritaba más fuerte que cualquier promesa. Lo peor no era su au