POV de Adriana
Volver a la ciudad fue como despertar de un sueño demasiado bonito para ser real.
El ruido, las notificaciones, los correos, los mensajes sin responder... todo volvió con una intensidad casi ofensiva. Y sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, no sentí que ese caos pudiera derrumbarme. Porque aún podía sentir el calor de su mano entrelazada con la mía, aunque ya no estuviéramos rodeados de árboles y silencio.
Había algo diferente en Diego desde ese viaje. En su forma de mira