La información sobre Montoya reuniendo a su gente no me sorprendió. Era un hombre de negocios, sí, pero también un criminal con décadas de experiencia en el juego. Sabía que su primera reacción no sería atacar de inmediato, sino averiguar quién lo había traicionado. Y en cuanto lo descubriera, su venganza sería rápida y brutal.
Me apoyé en el respaldo de mi silla de cuero y tomé otro sorbo de whisky. Adriana me observaba desde el otro lado del escritorio, su expresión seria. Sabía que estaba pr