POV de Diego
La distancia entre Adriana y yo dejó de ser una sensación para convertirse en una realidad palpable.
Antes, nuestras noches eran largas conversaciones, sus ojos brillaban cuando hablaba de sus planes, de lo que podíamos hacer juntos. Ahora, las palabras se habían convertido en susurros ahogados, en miradas furtivas cargadas de significado pero vacías de expresión.
Los silencios en la mesa eran peores que cualquier grito. Ella comía en silencio, su tenedor arrastrándose por el plato