POV de Diego
La carta llegó en una mañana típica de jueves, entre un montón de papeles de negocios y algo de publicidad no solicitada. Su sobre arrugado llamó mi atención de inmediato; no tenía nada de ordinario. No había dirección de remitente, ningún logo ni marca que indicara su origen, pero la caligrafía era inconfundible. La de mi padre. Mi pulso se aceleró mientras la abría, temeroso de lo que podría encontrar.
Dentro, solo había una hoja de papel. Estaba vieja, amarillenta con el paso de