POV de Adriana
Robert estaba sentado frente a mí, sus ojos reflejaban una mezcla de dudas e intensidad poco común. Nos encontrábamos en la esquina de un pequeño café, un lugar que habíamos convertido en refugio para esas conversaciones que parecían más seguras lejos del mundo. Pero el ambiente ese día se sentía diferente, cargado, como si algo importante estuviera a punto de revelarse.
"Tengo algo que decirte," dijo Robert, su voz entrecortada, pero con una firmeza que no podía ignorar.
Lo miré