POV de Adriana
La noche avanzaba lentamente mientras Diego y yo permanecíamos junto al río, rodeados por la tranquilidad de la naturaleza. Pero en su rostro, aún veía la sombra de todas las preocupaciones que lo atormentaban. Aunque había compartido tanto conmigo, sabía que quedaban muchas cosas sin decir.
“Diego,” susurré, rompiendo el silencio. “¿Has pensado en hablar con tu padre sobre todo esto? Quizá, si pudieras hacerle entender lo que está pasando, encontrarías una forma de detener a Nan