Parte 2...
Ana
Desperté en un estado de total confusión. Mis sentidos estaban dispersos, como si hubieran sido arrojados en una licuadora de desorientación.
En medio de este caos sensorial, emergió un revoltijo de gritos y palabrotas. Inicialmente, pensé que era otro día típico de pelea entre mis vecinos. Después de todo, estos episodios matutinos eran casi una tradición local.
Mi corazón dio un salto en mi pecho, como si estuviera tratando de seguir una maratón, acelerando debido al susto