No tuve más remedio que llevar a Loraine a casa en la Villa Gregg.
No manejé demasiado cerca, así que detuve mi coche a unos 200 metros de la Villa Gregg para dejar a Loraine. Loraine se bajó y de mala gana se despidió de nosotros con una expresión de enfurruñamiento. Sonreí y le devolví el saludo.
Ella suspiró y dijo, “Adiós hermano”.
Lance le respondió débilmente con un zumbido.
Lorraine lo miró a él y luego a mí, con desgana en sus ojos.
Pude entender la falta de voluntad de ella.
Des