Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo treinta y cinco
Santiago da dos pasos hacia atrás mientras siente como mi furia va en aumento, como Yoshua raspa en mi interior queriendo salir a matar a alguien.
Busco los ojos de Paola entre los tres de mi manada y la encuentro encogida en su silla, con miedo y temor, mirando hacia el tablero de la banca.
Vuelvo a mirarla y sus ojos me transmiten tristeza y especialmente: temor.







