Lord Brarthroroz salió de la habitación con una evidente ansiedad, y Dave, que lo siguió de cerca, notó que estaba visiblemente tenso. La preocupación se reflejaba en su rostro mientras se adentraban en un pasillo oscuro de la mansión.
— ¿Está usted bien, Lord Brarthroroz? —preguntó Dave con preocupación.
Lord Brarthroroz suspiró profundamente antes de responder, su voz cargada de angustia. —Sí, lo mejor que puedo estar en esta situación. Ese bastardo tiene a mi hija y a mi mujer, y durante tan