"¿Dónde está?" exclamó Amaris con urgencia, dirigiendo su mirada hacia Greyson y Ben. Ambos estaban sumidos en sus propias preocupaciones, incapaces de captar el significado de las palabras apresuradas de Amaris.
No se podía culpar a ninguno de ellos por su falta de conocimiento. Los guardias habían llegado apenas hacía media hora, mucho antes que Greyson y Ben, y su responsabilidad no se centraba en resguardar las puertas del castillo, y tampoco en llevar un registro de las personas que entraba