En cuanto las puertas se cerraron tras Minerva y se quedó en la relativa oscuridad de la sala de entrenamiento, soltó un suspiro que no sabía que había estado conteniendo.
Seguía furiosa por la forma en que algunos ancianos pensaban de ella y de los demás híbridos de la ciudad, pero estaba segura de que no todos pensaban lo mismo.
Aunque sólo un pequeño porcentaje de ancianos se pusiera de su parte y de la de Amaris, eso era lo único que importaba. Incluso una persona podía marcar una gran dif