Estaba durmiendo cuando el timbre de mi teléfono me sacó de mi tranquilo sueño.
“Mayra, ¿podrías apagar ese maldito teléfono?”, refunfuña Darren detrás de mí.
Yo estaba de lado y él me abrazaba. Su brazo me rodeaba protectoramente. Me encantaba estar en sus brazos tanto que empezaba a asustarme lo cómoda que me sentía. Es como si siempre hubiera sido parte de mí, lo cual es una locura.
“Mayra…”.
Lanzando mi brazo hacia la mesilla de noche, tomo mi teléfono. Estaba a punto de colgar y apagarl